Revisión Teórica del Concepto de Victimización Secundaria, por Carolina Botero, Elisa Coronel e Carlos Andrés Pérez (Universidad Cooperativa de Colombia, 2009)

Share on Facebook0Share on Google+0Tweet about this on TwitterEmail this to someone

Resumen. En el presente artículo se hace una revisión teórica sobre el concepto de victimización secundaria. Esta revisión hace parte de la línea de Investigación en procesos de Victimización Secundaria de la Universidad Cooperativa de Colombia, facultad de psicología, y corresponde a la primera etapa del proyecto “Efectos Psicológicos de la Victimización secundaria durante la etapa de Denuncia”.
La Victimización secundaria hace referencia a la mala o inadecuada atención que recibe una victima por parte del sistema penal, e instituciones de salud, policía, entre otros (Garcia-Pablos, 1993; Campbell, 2005). Este fenómeno, pese a los efectos perjudiciales que ocasiona en las víctimas, no es un tema de debate y atención especial, que podría prevenirse o reducirse con medidas simples a nivel social, político, económico y psicológico.

Introducción

El presente producto de investigación hace parte del proyecto presentado a la convocatoria interna del investigación del 2006 en la Universidad Cooperativa de Colombia. El título del proyecto se titiló: “Efectos Psicológicos de la Victimización Secundaria durante la Etapa de Denuncia”. Este artículo es el resultado de la primera fase del proyecto, en la que se profundizó sobre el concepto de Victimización Secundaria, dentro del marco de la Psicología Jurídica.

Los procesos de victimización dentro de los cuales se aborda la victimización secundaria, es un tema que ha venido siendo tratado de la psicología de la victimización, subárea de especialidad de la psicología jurídica.

La victimización secundaria parece ser una consecuencia de la “Época olvidada de la víctima”, durante la cual se neutralizaron las causas del delito y en cuyo marco nace la “victimodogmática”, que estableció una relación entre la víctima y el agresor. Durante esta etapa se consideraba que la víctima tenía cierta predisposición para desencadenar el delito, llegando al punto de criminalizarla, lo que trajo como consecuencia una disminución de la responsabilidad del agresor. (Montoya, s.f.; Garrido, Redondo y Stangeland, 1999; Soria, 2005)

A la víctima ausente en el proceso penal, se le limitaba su actuación a una acción civil a través del cual, podía obtener un resarcimiento por daños y perjuicios como consecuencia de un delito, pero del proceso penal se le excluía de opinar, informarse o participar. (Álvarez y Smith, 2007)

En el plano del derecho internacional la victima es inicialmente un “ocupante sin lugar”, hasta inicios de los años noventa. A ellas no se le permitía hacerse sentir ni ver en los tribunales, como ocurrió durante los Juicios de Nuremberg, realizados con posterioridad a la finalización de la segunda guerra mundial. Solo es con la aparición de la Corte Penal Internacional que se intenta dar un lugar a la víctima, pero que aun hoy se le da tímidamente pues los sistemas de justicia, ni a nivel nacional, ni a nivel intencional, están preparados para que las víctimas sean un actor mas dentro del proceso penal (Guerrero, 2007)

Posterior a esto, el Estado intervencionista, asume el conflicto entre particulares, y la víctima se convierte así en un vehículo para llegar a la verdad, es solo un testigo, que facilita la identificación del autor del delito, único objetivo de la investigación criminal. A la víctima, realmente llamada para entonces el sujeto pasivo del delito, se le imponen obligaciones, debiendo asumir cargas procesales, pero se le niegan o no se le reconocen sus derechos (Montoya, s.f.; Garrido, Redondo y Stangeland, 1999; Beristain, 1999).”

Acesse o artigo na íntegra em pdf (72 KB): Revisión Teórica del Concepto de Victimización Secundaria”, por Carolina Gutiérrez de Piñeres Botero, Elisa Coronel e Carlos Andrés Pérez (2009)